Inhalas, el viento roza tus mejillas mientras fluye la adrenalina, exhalas, y el calor de tus músculos se hace notar; se acelera tu respiración junto a la velocidad de tus pasos justo antes de llegar, respiras tan fuerte que de pronto dejas de respirar, te sientes tan cerca pero parece que no llegarás jamás, cruzas la meta y vuelves a respirar una vez más.