27 DE DICIEMBRE DE 2026

En cuanto dieron la salida en la San Silvestre, comencé a correr en la dirección contraria.

Muy pronto atravesé el manto de hojas secas del otoño. Crucé el verano sin problemas, y recorrí después los cuatro lustros anodinos de mi último trabajo. A continuación vinieron el divorcio, la familia, el matrimonio. Al llegar a mi etapa de mochilero por Europa empecé a notar que las fuerzas me fallaban, y cuando tomé la curva hacia los días universitarios, los únicos realmente felices de mi vida, ya tenía todo un batallón de alfileres adueñándose de cada uno de mis músculos. Traté de acelerar el paso pero fue imposible y, de nuevo, sólo pude ver en la distancia cómo te subías en aquel tren que nos alejaría para siempre.

La carrera ha terminado. Tendré que esperar a la del año que viene.