Salimos. No aspiro a ganar. Soy mayor y un poco torpe. Voy muy lento. Me adelantan a montones. No me avergüenzo ni me desanimo. Sigo y sigo. Como en la carrera de la vida, todos somos protagonistas, nunca actores secundarios.
Uf. Ya desvarÃo… Las estatuas callejeras cobran vida cuando paso. Se santigua Unamuno, me abanica con sus libros MartÃn Gaite, guiña el ojo Celestina, Lazarillo me acompaña y Colón señala el rumbo.
Uno, dos… Los lentos latidos de mis zapatillas mágicas marcan el ritmo. Limpian mi corazón de los errores y culpas de este año que se acaba. Per-dón, per-dón, el compás de mis pisadas. Al tirar sobre el asfalto el peso muerto, quedan sólo los momentos memorables. Gra-cias, gra-cias, es ahora la cadencia de mis pasos. Corro mucho más ligero hacia la meta.
Cuando llegue brindaremos con un tinto y con hornazo.
San Silvestre salmantina y ¡vida nueva!