Nadie sabÃa por qué Ana a su edad querÃa participar en la carrera. Era una pionera, habÃa pocas mujeres ese domingo decembrino, pero su determinación la hizo escalar entre los 389 asistentes de la Salamantina del 84. El nombre del barrio “La Prosperidadâ€, le inyectó un aire de esperanza, y a pesar de su gran esfuerzo, un segundo lugar no le entusiasmó. Cuando el juez, le entregó el premio, se percató de su reluciente desdén, le dijo ─dónde está su espÃritu deportista señorita ─, y ella lo petrificó con sus ojos grises ─Es señora, y se encuentra en el hospital acompañando a un marido moribundo, que exigÃa un primer lugar.
Mikal Neshamá