La piedra dorada de los edificios perdÃa su genuino color, los rayos de sol eran escasos en el frio invierno que ya era pleno pero las calles se llenaban de colorido el último dÃa del año, los corredores surcaban animados las calles y rúas helmánticas.
Cámara en mano, camino despacio por la CompañÃa, a lo lejos, atisbo una masa colorida que se acerca rauda hacia mà y aprovecho para captar el momento, una, dos, …cientos de instantáneas en muy corto tiempo.
A mi llegada a casa, reviso todas las fotos en mi ordenador, me sorprende una de ellas, doce conchas como doce uvas formaban el fondo de aquel encuadre repleto de corredores en primer plano, ¿Fue casualidad?.
El nuevo año se acerca ya.