27 DE DICIEMBRE DE 2026

Empecé por el lado derecho, continuando, como me habían dicho, hasta pasar por debajo de una especie de puente. Me perdí un poco, pero logré dar la primera vuelta y me preparé para la parte difícil: tenía que rodear todo lo que había hecho antes y habría terminado, pero para conseguirlo, debía dejarlo todo bien atado. Asunto complicado. Fruncí el ceño por la concentración y apreté un poco más. Casi sin darme cuenta, estaba hecho. Mi padre, que había estado pendiente de todos mis movimientos, me miró con orgullo. —Te has atado los cordones tú sola ¡Esa es mi chica! — exclamó —. Ahora, vámonos, la San Silvestre nos espera.