Nadie creyó a SofÃa cuando dijo que dejaba el atletismo. Su carrera era demasiado prometedora: habÃa ganado un par de maratones a nivel nacional e iba a competir internacionalmente. Todo ello era demasiado como para echarlo a perder «para formar una familia». Los buenos deportistas no abandonan. Pero cuando desapareció del foco mediático, todos empezaron a tomarla en serio.
Quizás por eso, 20 años después, el mundo se sorprendió tanto cuando la vieron entre los participantes de la San Silvestre Salmantina. Allà estaba, de nuevo, exactamente igual que hacÃa 20 años, y con las mismas zapatillas de deporte. Solo que su nombre era Laura, y las zapatillas eran de su madre.