Todos los participantes de la San Silvestre Salmantina se sorprendieron cuando vieron aparecer a aquellos tres extraordinarios corredores de fama mundial; así que todos intensificaron sus calentamientos con rostros concentrados; aunque los niños no podían dejar de mirarlos maravillados.
Desde el comienzo dos de los afamados corredores imprimieron un ritmo brutal. El tercero quedó algo rezagado, pero nunca se rendiría, poseía una voluntad de hierro, que lo hacía inmune al desaliento.
Inesperadamente, uno de ellos tuvo que abandonar, había comido demasiados burritos antes de correr, por lo que Speedy González se sintió indispuesto.
Y cuando todo parecía decantado a favor del Correcaminos, éste no pudo evitar pararse en una pajarería a picar algo. Así fue como el Coyote cruzó triunfante la meta, y eso que como siempre se había caído por un precipicio y, además, los jueces de carrera no le habían permitido usar ningún accesorio de la marca Acme.