27 DE DICIEMBRE DE 2026

Si Colón los viera, desde el Convento de San Esteban, les interpelaría si se dirigen hacia las Indias ajenas. Si la Latina los escrutara, sudorosos hasta las venas, les preguntaría si es que ella, correr como ellos también pudiera. Si Sancho se los cruzara, en una esquina cualquiera, los interrogaría para ver, si van a algún festín de veras. Si el Quijote se los topara, con su Rocinante a cuestas, pensaría que están huyendo de cierto enemigo cual sea. Pero si Unamuno los viera, con esa hidalguía novelesca, diría que son maestros de la gallardía y la ofrenda. Les diría que jamás quietos, andantes incluso en la espera. Perdedor no es sino, aquel que a la lucha no se entrega.
Mis laudos a estos hombres y mujeres cualquiera, que sin embargo son próceres, haciendo de la vida una carrera.