27 DE DICIEMBRE DE 2026

La pasada primavera logré hacer ciento cincuenta kilómetros corriendo por Marruecos con la bandera que simboliza la lucha por la independencia del pueblo saharaui. Me detuvieron en Tarfaya. Tres días en los calabozos de El Aaiún hasta ponerme en libertad. Después, entrado el otoño, crucé el estrecho de Gibraltar con un neopreno tuneado con la bandera de España. Veintidós kilómetros náuticos que, a falta de tres, se vieron interrumpidos por una patrullera inglesa. Veinticuatro horas detenido. Pero lo mejor fue cuando decidí irme hasta Gaza en bicicleta con una camiseta de Palestina. De poco sirvió que dijese que rodaba por la paz. Pero no me rendí, y, desde mi celda de la prisión de Megiddo, diseñé mi siguiente plan: correr la San Silvestre Salmantina con una camiseta que representase las banderas israelí y palestina hermanadas.
-Tienes en tu cabeza una avería noble- me dijeron nada más deportarme.