Ãlex llegó a la «Sansil» para darlo todo. Era de los que consideraba una debilidad eso de «lo importante es participar». Por ello, se encerró en sà mismo para acomodar su ser al ritmo acelerado de unas zancadas triunfadoras.
Pero, si hubiese disfrutado de la carrera, de la gente que participaba en ella, tal vez se habrÃa dado cuenta de la belleza que suponÃa sentir el viento y las fragancias del invierno sobre el rostro, o escuchar los latidos de miles de corazones vibrando a un tiempo.
Tal vez si hubiese mirado alrededor habrÃa visto a Marcos. HabrÃa visto su sonrisa. HabrÃa decidido acompasar sus pasos a los de él.
Tal vez entonces no habrÃa vuelto a casa victorioso, pero habrÃa vuelto acompañado.
Se sucedieron los «Enhorabuenas», por supuesto; pero, al final del dÃa, allà estaba Ãlex, en la más absoluta soledad y deseando que llegase pronto la próxima «Sansil».