27 DE DICIEMBRE DE 2026

Álex llegó a la «Sansil» para darlo todo. Era de los que consideraba una debilidad eso de «lo importante es participar». Por ello, se encerró en sí mismo para acomodar su ser al ritmo acelerado de unas zancadas triunfadoras.
Pero, si hubiese disfrutado de la carrera, de la gente que participaba en ella, tal vez se habría dado cuenta de la belleza que suponía sentir el viento y las fragancias del invierno sobre el rostro, o escuchar los latidos de miles de corazones vibrando a un tiempo.
Tal vez si hubiese mirado alrededor habría visto a Marcos. Habría visto su sonrisa. Habría decidido acompasar sus pasos a los de él.
Tal vez entonces no habría vuelto a casa victorioso, pero habría vuelto acompañado.
Se sucedieron los «Enhorabuenas», por supuesto; pero, al final del día, allí estaba Álex, en la más absoluta soledad y deseando que llegase pronto la próxima «Sansil».