27 DE DICIEMBRE DE 2026

Correr bajo el cielo azul eléctrico, casi llegando hasta las nubes, acariciándolas, como a la nieve dócil. Transpirar por las calles amables, sin prisa ni pausa, sin semáforos ni automóviles ni leyes de tránsito. Respirar hondo hasta lo profundo, hasta encontrarse con uno mismo, como si fuera un viaje místico. Disfrutar del hormigueo en el estómago en los momentos previos. Relajar, estirarse, antes de partir hacia un final memorable, como en las mejores galas. Suspirar delante de la emoción de un nuevo desafío. Multiplicar los deseos, recordarlos, repasar cada tramo, el plan de marcha, recelar del oponente. Al fin colocarse la pechera, convertirse en un número, ser otro más en una larga fila de espíritus libertarios. Correr bajo el cielo azul, hasta acabar rojos por la adrenalina y la agitación. Beber agua y consumir potasio. Luego observar el cielo. Saber que pasamos la meta. Una vez más.