BEATRIZ Y LUISA
Beatriz Galindo se coloca las zapatillas cuidadosamente, por evitar los rozamientos. Su amiga, Luisa de Medrano, está más preocupada por una torsión inoportuna en el tobillo.
El cielo azul sobre el oro de la piedra arenisca. Recorrido D, un cuarto de la distancia maratoniana. Ya suena el toque de inicio. Don Miguel, ¿usted no lo intenta? ¡Que corran ellos! Yo me siento aquÃ, cómodamente, a admirarlos. ¿Y usted, fray Luis? Perteneciendo a mi estado no me parece decoroso. Ya se lo dije ayer. Yo no pisarÃa ni el Puente Romano, además. Mi fortaleza es de otro tipo. Pero resulta un buen modo de acabar el año, con superación. Llegar con la mente, traspasar con el cuerpo, ¿hay algo más clásico? Mire a esas dos muchachas latinistas. Ya fueron pioneras de mérito, no serÃa de extrañar una victoria. Sin duda este siglo sà es el suyo.
**