Quiero denunciar que, este año, varios personajes del bestiario salmantino han participado de tapadillo en la San Silvestre. El toro del Puente Romano, por ejemplo, abandonó su pedestal para estirar las patas aprovechando la confusión; lo mismo hizo el gallo de la Catedral Vieja, que tenÃa las alas y el pico oxidados por el tiempo… y hasta el astronauta de la Catedral Nueva ha corrido, como un loco, por las calles de la ciudad sudando gotas de piedra detrás de su escafandra.
Muchos dicen que no “me sueñeâ€, que todos esos personajes no son más que corredores disfrazados, y les juro que estarÃa dispuesto a creerles si no fuera porque la vencedora de la carrera ha sido la ranita de la Universidad y, yo mismo, he visto a la muy «batracia» abandonando la calavera para ganar gracias a un salto para el que ha necesitado un impulso de ocho siglos.