27 DE DICIEMBRE DE 2026

Era vencer o morir pues ella solo se casaría conmigo si regresaba con la medalla del primer puesto. Entonces entrené salvajemente adicionando una artimaña que fiaba mi triunfo: Me embadurné con pintura negra buscando contagiarme de la fortaleza de los hombres de color quienes siempre ganaban las carreras y para partir con ellos ya que como favoritos, tienen prelación. Los alinean primeros evitando ser estorbados por los demás precisamente por el respeto que infunden sus zancadas…
Alineado allí, sonó el pistoletazo y la calle limpia era nuestra, más promediando, el sudor derribó la pintura y blanco nuevamente, me atacaron todos y llegué último tres horas después en medio de aplausos y, llorando, recibí una medalla de consolación de mi amada entarimada y allí deduje que el fin no justifica los medios sino que es más gratificante competir honestamente así se pierda pues fundida la medalla, de ella salieron nuestras argollas.