Hace dos meses nos dijo: “La San Silvestre no me la quita nadie “y papá y el tío Enrique se miraron. Hoy mientras corro veloz miro a los lados y veo a mis primos, incluso a Tomás que es de los de pasarse la horas en el sofá jugando a la consola. Ellos fueron siempre tres, sin embargo el tío Miguel culminó su carrera aquí en este mundo, la semana pasada. Sigo corriendo y pienso que los aplausos de la gente no son para nosotros, si no para él. En nuestras camisetas llevamos la imagen de su última carrera, bajo la que reza solo una frase “Hoy también corre Miguel” y es que así lo hemos decidido mis primos y yo, “a tío Miguel la San Silvestre no se la quita nadie” y a nosotros, incluso a Tomás, al año que viene tampoco.