—¿Ya vas a salir?
—Si mamá, estoy terminando.
Vestirme la ropa de atletismo es casi un ritual para mÃ. Colocarme los calcetines y los zapatos para correr es importante, pero el punto álgido es cuando me pongo la sudadera y el dorsal de la Sansil.
—Se te hace tarde para la competencia, será mejor que te apures —dijo mi madre. Para mà la carrera ya habÃa comenzado, sin haber pisado aún el asfalto—. Venga, date prisa, no debemos llegar tarde al marcaje.
—Estoy listo madre —dije mirándome al espejo, por última vez en esa mañana—. Ya podemos salir.
—Perfecto —dijo mi madre con los ojos resplandecientes de orgullo—. ¿No olvidas lo más importante?
—¿A que te refieres? —pregunté, aunque ya sabÃa la respuesta—. Creo que ya tengo todo.
—El beso de la buena suerte hijo —respondió besándome en la frente— ¡A correr mi campeón!