Yo no corro por correr; corro para ganar. Siempre. Y el dÃa que deje de ganar, dejaré de correr. Hace ya unos años que cojeo; justo los mismos que cuando me convertà en campeón. Campeón. Esa palabra que tanto me gusta… No tengo zapatillas con superpoderes, tampoco la agilidad, el fÃsico ni la velocidad de otros corredores; pero tengo mi público. Este fin de año soplaré 73 velas. SÃ. Mis pulmones me siguen dando para apagarlas todas; sin olvidarme del deseo. Y nada como desear para que se pueda cumplir. Ya falta poco, en apenas una hora comienza la carrera y mi hija me cambia el bastón por el dorsal. Será mi San Silvestre Salmantina número veinte; a mi ritmo; al ritmo de los aplausos y el calor de quienes nos animan. Seguramente llegaré de los últimos, pero llegaré; y soplaré las velas para celebrar, una vez más, mi triunfo.