27 DE DICIEMBRE DE 2026

Ha tenido que ser justo hoy. El destino, caprichoso y cruel, ha querido que al terminar juntos la San Silvestre os haya visto flaquear por primera vez. Síntomas de agotamiento. Cansancio vital. La vida, sin más. Y he sentido un golpe mayúsculo de tristeza al ver las cicatrices de vuestra piel. La mirada perdida. No tengo ni un solo reproche para vosotras. Sois unas campeonas. Las dos.
Gracias por compartir conmigo estos años en silencio, por acompañarme en la soledad de tantos aeropuertos, de tantos parques, de tantas ciudades. Jamás olvidaré el primer día que os vi. Se me eriza la piel al recordarlo. Siempre a mi lado desde entonces.
El tiempo, inexorable, pasa para todos y vuestras costuras no han dado más de sí.

Habéis sido unas zapatillas increíbles.