TodavÃa no está claro qué pudo suceder para que ese dÃa aparecieran en la San Silvestre un montón de corredores disfrazados de la forma más extravagante. HabÃa participantes con tres piernas, otros con ojos rodeando su enorme cabeza y uno especialmente horroroso, con forma de gusano, que, a pesar de eso, tomaba las curvas con envidiable habilidad. El público reÃa, condescendiente, pero, de hecho, fue éste último quien resultó ganador de la carrera. Entonces ya no hacÃa tanta gracia. Tal vez los organizadores se excedieron facilitando inscripciones, o surgió algún conflicto con la difusión por internet. El caso es que a la hora de entregar los galardones, ya en el podio, el gusano se negaba a quitarse el disfraz, con el agravante de que no se le entendÃa nada. La cosa se fue calentando hasta que, con el corredor inmovilizado por cuatro agentes, lograron desvelar su identidad: planeta Kepler-186f.