27 DE DICIEMBRE DE 2026

Daba largas zancadas que la hacían avanzar entre la multitud. Con cada tirón de sus gemelos le recorría una sensación bañada de recuerdos. Con cada contacto de sus viejas zapatillas con el suelo viajaba. La llevaban a cuando corrió con su familia la San Silvestre Salmantina. Su tío la había incitado a hacerlo durante su visita a España. Llegó junto a los últimos pero contenta. La verdadera felicidad había sido compartir junto a su familia una tradicional carrera que para ella, argentina, le era ajena pero le parecía hermosa.
Ahora recordaba esa sensación refrescante de correr a toda velocidad y sentir que te salen chispas de las piernas. Veía a su alrededor gente alegre que la animaba, aún sin conocerla. Veía a su familia. Su corazón se le salía del pecho. Ya casi tocaba la meta. “Último llamado a los pasajeros a embarcar el vuelo…”. Ya llegaba a casa.