27 DE DICIEMBRE DE 2026

Hoy no me para nadie, ni los africanos. Cronómetro activado. Audífonos colocados. En mi iPod estalla «Bohemian Rhapsody» de Queen. Inicio la carrera. Debo concentrarme, respirar, bajar las pulsaciones. Mi sobrepeso no ayuda. Demasiadas calorías, demasiado confinamiento. Sudo a chorros. Debo concentrarme. Van quince minutos y cumplo mi planificación. Primer obstáculo: Un perro, no es solo un perro, es mi perro que enloquece cada vez que corro. Debo concentrarme. Segundo obstáculo: Un niño grita, no es un niño cualquiera, es mi hijo que quiere jugar. Lo ignoro y rompe a llorar. Debo concentrarme. Voy perdiendo el paso. Es como si la cuesta del Palacio de Congresos fuese infinita. Tercer obstáculo: Una mujer me quita los audífonos, no es una desconocida, es mi esposa. Dice que mi madre dio positivo a la COVID-19. Doy un traspiés. Apago la cinta de correr. Justo cuando comenzaba «We are the Champions».