27 DE DICIEMBRE DE 2026

La lluvia de aquel día le molestaba, pero el verdadero tormento para Almudena era la multitud. Miles de corredores atestaban la ciudad. Desde aquel ataque en la estación, el gentío la ahogaba. «Respira, solo es una carrera», se repetía, mientras el sudor le caía por la frente. Llevaba más de un año preparándose. No para ganar, sino para demostrarse a sí misma de lo que era capaz.

El disparo de salida retumbó y el miedo la paralizó. Se vio arrastrada por un río humano que le impedía quedarse inmóvil. Cerró los ojos, presa del pánico por el contacto con tantas personas.

«Salamanca es mi hogar; eso no me lo van a arrebatar también». Abrió los ojos y solo veía a personas disfrutando; no representaban ninguna amenaza. Respiró hondo y comprendió que no era la multitud lo que la hacía avanzar, sino su deseo de seguir adelante.