−… por tribuna: Varela!!!
Exultantes, los altavoces presagiaban que el atleta gallego llevaba camino de ser profeta en su tierra. Por las calles de A Coruña lucÃa su fama en maratones.
Volvamos a la competición, Varela sudaba la camiseta en épica mezcla de sangre, sudor y lágrimas. Acariciaba una histórica victoria.
− Estoy… cansado, piernas… no responden. Uf, la “pájaraâ€.
−…Torre de Hércules. Brisa… ayúdame.
Un patrocinador avanzó.
− Ahora verá, lo pasaré.
Dicho y hecho, lo rebasó, para sorpresa general.
Se veÃa triunfador. Mientras, la mente lo llevaba al pazo donde recibirÃa el mejor premio, la aromática familiar empanada de carne.
Varela corrÃa, la silueta se desvanecÃa. Pese al Sol, la sombra no regresó.
Luces azules coronaban la meta. Varela levitaba triunfador.
Alguien gritó:
− Oxigeno.
El altavoz anunciaba:
−El dorsal 13, cayó en el kilómetro 33.
Acto seguido, en volandas olvidó qué habÃa sido de su sombra.