Mientras corro en la San Silvestre, recuerdo tu sonrisa, esa que miraban los niños en el borde de tus labios, era contagiosa, el bar donde nos conocimos en Salamanca lo cerraron, la estatua de la plaza por la que corro se te parece, no estás y no caben más nostalgias, al llegar a la meta me siento mejor pensando de nuevo en ti al correr a mi lado para siempre.