27 DE DICIEMBRE DE 2026

Afuera se escuchan los gritos de las personas, dando ánimos a los atletas. Ella, en la habitación, sobre la camilla y tapada por una sábana, pone total atención. Alarga la mano para encontrar la de la enfermera. Esta, no se ha despegado ni un segundo de su lado. Cuando las manos se encuentran, se convierten en un solo puño. Observa sus piernas. Recuerda aquellos días de antaño. Ella siente una lágrima recorrer su mano.
-¿Estás llorando, hija?

La joven, entonces, la aferra con el abrazo más fuerte que jamás le haya dado alguien en su vida.