Mientras Roberto se abrocha las deportivas, la emoción le embarga como la primera vez. La noche previa habÃa preparado minuciosamente sus pantalones cortos deportivos, asà como su camiseta transpirable. De pronto es consciente de un último elemento que cumplimente su indumentaria, el dorsal, este año lo hará con el ochenta y cuatro. El reloj marca las once, a solo media hora hay que partir para empezar con el calentamiento. Intenta dirigirse a la puerta de salida de la habitación pero sus piernas no responden, en ese momento irrumpe en la habitación la cuidadora que acaba de iniciar turno.
-Roberto, buenos dÃas, ya le acerco su andador y no se sofoque que llegamos con tiempo, hemos puesto la televisión en el comedor y aún los locutores están retransmitiendo los datos preliminares a la carrera.
-No olvide mi dorsal, lo hice ayer en manualidades, lleva el año que corrà por primera vez.