27 DE DICIEMBRE DE 2026

CASTILLO FUERTE
Madu estaba resuelta a ganar la carrera de sansilvestre, La leyenda del papa Silvestre le había imbuido tal determinación y fuerza que, contra todo pronóstico dado su extrema delgadez.
—San Silvestre, hermano, tu que en tu inquebrantable misericordia probablemente declaraste absuelto de sus pecados a ese gentil difunto dándole la oportunidad incluso de alcanzar el cielo, te pido que hagas mío esos valores tuyos y pueda yo ser castillo fuerte de sostén a aquellos que han sido declarados incapacitados para alcanzar metas—.
De pronto vio a un joven de brazos y piernas torcidas y rostro afectado también, formando tremendo alboroto alentándole para que no desfalleciera; sin pensarlo dos veces se desvió, y asiendo la silla de ruedas con todas sus escasas fuerzas, llegaron juntos a la meta; ebrios de alegría navideña y amor cristiano, lloraban de emoción y gritaban:
— ¡Lo logramos! ¡Gracias San Silvestre! ¡Gracias oh Dios! —