Yo te veo entonces entre algas de rio y pequeños peces joya con barbas que se remolinan y se dejan llevar. Te veo con la barba y la cara hinchada, de cortisona que no es cortisona sino noches de speed y cerveza. Mucha angustia y depresión. Entonces te dejo de ver y miro a mi alrededor. Todo está en paz, la valla seguramente se colocó tras tu fallecimiento por precaución. Tu padre está a unos pasos detrás de mà y se ha quitado la gorra en el lugar dónde te encontraron. Es la mitad de hombre que yo conocÃ, el hombre león con tu cabeza y tu pelo rizado, su ancho pecho y los ojos brillantes. Ahora camina con bastón y balbucea. Nadie sale indemne de la pérdida de un hijo.