27 DE DICIEMBRE DE 2026

La conocí en la salida, dorsal 3279. Sonrió y dijo que solo corría para impresionar a su ex. Yo, claro, fingí que también.
Kilómetro dos: aún me seguía el ritmo. Kilómetro cuatro: ya hablaba de mi perro entre jadeos.
En el ocho, juré que, si llegábamos juntos a meta, la invitaba a chocolate con churros.
En el nueve, me adelantó. En el diez, desapareció entre la multitud.
Crucé la meta medio mareado, buscando su sonrisa.
Entonces la vi… abrazando a un tipo con el dorsal 3258.
Me acerqué resignado, pero ella se giró y gritó:
—¡Este es mi ex!
Y, antes de que yo dijera nada, lo dejó plantado, me tomó del brazo y añadió:
—Ahora sí… ¿dónde están esos churros?