Cada año, cuando se aproximaba la hora, padre me llevaba al punto de partida. Él nunca quiso hacer un buen tiempo, nunca quiso ser más que otros, solo querÃa correr.
Corrió siempre. Esa frase, “lo importante es participarâ€, estaba hecha a medida de padre. Para él su “San Silvestre†era un orgullo, su ilusión era correrla todos los años.
Ahora, jubilado, sin achaques que se lo impidan, está como si fuera su primera vez, se lo recalco, “es mi primera vez… jubiladoâ€.
Salimos con los veteranos, aunque correr diez kilómetros no es fácil, pero lo hicimos tantas veces…
Esta vez padre no concluyó, cruzando el Tormes su corazón se cansó cayendo desplomado, la ayuda llegó al instante, pero mi padre ya estaba corriendo otra carrera. Llorando, me acerqué a besarle, vi su rostro sereno y pensé que se fue feliz, haciendo lo que querÃa, como tantos años.