27 DE DICIEMBRE DE 2026

Fue en una de las carreras de san Silvestre, no diré el año. Mi padre se acercó a mí y comenzó a correr a mi lado, cosa que yo no comprendía por ser algo que nunca había hecho. No paraba de gritarme ¡Nos ha tocado! ¡Corre hijo! ¡En la meta te esperamos!
La gente que lo escuchaba se unió al clamor de ¡Corre! Haciendo que me sintiese como Forrest Gump. Todos se preguntaban ¿Qué le habrá tocado? Incluido yo. Mi anhelo por conocer qué clase de suerte me transmitiría mi padre en la meta, me hizo correr como nunca.
Al llegar, la cara de mi progenitor irradiaba felicidad. ¡Hijo lo has conseguido!
Si padre, he conseguido llegar. Pero… ¿Qué nos ha tocado?
¡La suerte de ver como cruzabas esa línea después de años pensando que no podrías con tu nueva pierna!