27 DE DICIEMBRE DE 2026

Como si del mejor regalo de Reyes se tratase. Así fue como recibí la noticia que el profesor de gimnasia me dio aquel diciembre del 83: Díaz, mañana te unes al grupo para correr en el Cross de Navidad.
Cuarenta años después aún recuerdo la cara de aquel niño pletórico por competir y por qué no, por ganar. Alguien tendría que hacerlo y yo estaba entre los elegidos para intentarlo. Hoy, preparándome para estrenar mis nuevas zapatillas y participar en mi segunda carrera, percibo un bis a bis entre mis nervios y unos escalofríos que invaden este lesionado cuerpo. No es por el frío de Salamanca, no, igual me sucedería en la media maratón de São Paulo. El paso del tiempo me ha puesto otra vez en la línea de salida, pero en esta ocasión mis sentimientos son distintos. Más viejo sí, con menos ilusión, no.