27 DE DICIEMBRE DE 2026

La San Silvestre Salmantina siempre me había provocado respeto y nervios. Muchos. Y así se materializó el día de la carrera. Todo empezó mal… desde que mis calcetines de la suerte no aparecían hasta las sensaciones de la salida. Buenas, pero iba demasiado rápido. Demasiado para mi gusto. A falta de dos kilómetros, me desconcentré. Sentía que no lo estaba dando todo. Dolor. “Aguanta, chaval”. Pero yo no podía. Y más aun teniendo a escasos metros a una promesa del atletismo. Inspira, espira, inspira…se repetía. Cruce de miradas. Sonrisa. Y me adelantó. No. Esto no podía quedar así. Sacando la fuerza de no sé dónde, le adelanté. 600, 500, 400 metros…y algo rompió. Suelo. Frío. Todo pasó tan rápido… Casi sin aire y apoyado a él entramos a meta los dos juntos. Esto es el atletismo, me dijo sonriente.