Curioso que me haya tocado el dorsal 77. Me gusta. Hoy va a ser un gran dÃa, sobre todo por quién lleva el 78, mi compañero de carrera. Paso el año esperando ese momento, nuestro momento de complicidad. Apenas hablamos, pero nos sentimos cerca, unidos como pocas veces. Es penoso que nos veamos tan poco. Pero asà es la vida, te une como te separa. Por suerte, tenemos nuestra San Silvestre. Yo la disfruto al máximo, no sé qué pensará él.
Es curioso que este año le haya correspondido el dorsal 77. Una hermosa coincidencia, que resalta el motivo de mi enorme admiración: su tenacidad, ese no rendirse nunca, conciliado con su nobleza y su serena aceptación, cuando vienen mal dadas. Todo un ejemplo de vida. Pena haber tenido que irme de Salamanca tan pronto. Pero regresaré. Mientras, a disfrutar la carrera y celebrar que mi abuelo cumple 77 años.