27 DE DICIEMBRE DE 2026

Nos conocimos en la San Silvestre Salmantina de hace 30 años. Ya cruzando el Puente Romano, un tirón me obligo a parar. Agobiada y dolorida, hice el amago de abandonar, pero allí estaba él. Se paró junto a mi y masajeo mi gemelo hasta que pude continuar. Terminamos la carrera juntos y cogió mi mano, ya nunca me la soltó.
Este año, a pesar de lo difícil del camino, volveremos a correrla juntos. Nuestros hijos y yo, empujaremos su silla de ruedas, porque ninguna enfermedad nos parará y como anteriormente hizo él, nosotros tampoco le soltaremos.