Esta San Silvestre es muy especial. Lo siento en mis entrañas. Este año más que nunca, tengo que salir a correr, aunque sea solo o virtualmente. Correr para reafirmarme y sentir que estoy vivo, después de permanecer reo de las circunstancias desde principios de año. Voy a decir basta y salir adelante dejando atrás el yugo de los pensamientos agoreros. Es algo más que una carrera, es una metáfora del tiempo que nos ha tocado vivir. Es aseverar, arengándome, que si llego al final, tendré fuerzas para seguir, sobreponiéndome a las eventualidades que nos han pasado y las que van a llegar. Por eso, es importante saber qué tipo de carrera es, para poder encararla. Es una carrera de fondo, no de velocidad, y el premio no es llegar el primero, sino simplemente llegar y soportar el camino con la mayor entereza, mostrando a los demás que se puede hacer.