27 DE DICIEMBRE DE 2026

Ese día era la primera vez que Ulises se calzaba unas deportivas; nunca había practicado deporte, aunque todos pensaban que con ese nombre su destino debía de ser recorrer mundos, y para eso resultaban imprescindibles unas buenas piernas. Sólo su madre, que además de madre era sabia, decía que era mejor no tentar a la suerte, y que Ulises sólo hubo uno y su hijo no podía llegarle a auténtico Ulises ni a la altura del zancajo, todo lo más sería una burda imitación del auténtico héroe griego. Pero Ulises se empeñó en su proyecto: Volaría y demostraría a todos que su nombre reverdecería viejos laureles, los del Ulises mítico. Sonó el silbato y nuestro Ulises salió raudo, pero apenas dio unos pasos, trastabilló y cayó al suelo, con tan mala fortuna que se fracturó el menisco. Ahí terminó la breve carrera en el atletismo de nuestro bravo Ulises.