A mitad de la carrera La San Silvestre Salamantina, Daniela siente retumbar su cuerpo entero. En cada zancada, en cada inhalación y exhalación. Gotas de sudor implacables saltan al vacÃo. No era una atleta profesional, pero habÃa entrenado duro para este momento.
Se detiene en La Plaza Mayor de Salamanca, miles de corredores avanzan a su lado. A lo lejos, escucha la celebración de la comunidad. Alguien le ofrece hidratarse, y al hacerlo se recarga también con la euforia de la gente que le recuerda cuál es la verdadera recompensa.
Con cada zancada, Daniela siente sus pies en el aire. Siente que todo el esfuerzo vale la pena.