27 DE DICIEMBRE DE 2026

Balanceo de brazos, tres saltitos y un sprint sobre el sitio. Flexión de cuello a derecha e izquierda, tres saltos más y me detengo. De nuevo sacudo los brazos, una inhalación profunda y exhalo lento, calmando la mente. A mi alrededor, cientos de corredores realizan su propio ritual.
—Este año superamos el récord de afluencia —oigo decir tras la cinta.
Los nervios a flor de piel. Diez, nueve, ocho…, pistoletazo de salida y una marea humana inunda el recorrido. Comienzo despacio, ahorrando fuerzas para los últimos metros.Torso erguido, aumento de la frecuencia de zancada y respiración diafragmática.
—Esta vez me alzaré con la victoria —pienso, confiado, al tiempo que giro y en un último esfuerzo, forcejeo con dos contrincantes, me abro paso, acelero y alcanzo mi objetivo. Elevo entusiasmado mi trofeo: el último modelo de zapatillas deportivas, que, a precio de ganga, estrenaré en la próxima San Silvestre Salmantina.