27 DE DICIEMBRE DE 2026

¡Vamos, vamos, vamos, vamos! Si, era a ella a quien gritaban sus amigos desde las aceras ¡vamos, vamos, ya queda poco! Si, quedaba poco, ya estaba en la Plaza del Alto del Rollo… Paseo del Rollo, Paseo de San Antonio… y ya. Lo habría logrado. No le importaba quedar entre las últimas, ni llegar tan cansada que sabía que no podría moverse en varios días. Le daba igual. Solo le importaba la satisfacción que iba a sentir al mostrar la foto de su llegada a los que se burlaron de ella hace un año, cuando, viendo esa misma carrera en la avenida de los Comuneros, prometió que, para la próxima San Silvestre, habría perdido veinte kilos y participaría.