—¡Oh, rayos, al fin! —profirió aquella mañana, irrumpiendo en casa y arrojando al aire, uno tras otro, sus detestables zapatos de tacón.
—¿Ya estás de vuelta? —chilló Silvestre desde la habitación.
—Tina, están a punto de llegar —le avisó prontamente mientras recogÃa su blazer en el ropero del vestÃbulo.
—¿Quiénes? —pataleó— ¿Por qué?
Para la carrera de este año, los compañeros del Club de Atletismo y demás miembros de la comitiva habitual —familiares y amigos— habÃan decidido llevarla en volandas no sólo durante los 10.000 m. del recorrido “Dâ€, sino también desde la misma puerta de su domicilio hasta el Paseo de San Antonio.
—Venga, recoge todo —le dijo apilando su pulsera, su móvil y reuniendo sus mejores zapatillas—.
Más de 7.000 corredores de todas las edades y llegados de todos los puntos, tomaron las calles de Salamanca para disfrutar de una espléndida jornada de deporte.
Su marca…
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