27 DE DICIEMBRE DE 2026

Aunque no tardará mucho en darse cuenta, mamá no sabe que estoy aquí, con ella y en la San Silvestre. Nos ha faltado poco para perdernos el pistoletazo de salida, culpable el DIU, o eso cree, porque le ha dicho a papá que se lo va a quitar, que el dichoso aparatito es el causante de sus vómitos y del dolor que anida en su vientre. Menos mal que al ver su dorsal esperándola sobre la cama le han podido las ganas y hemos conseguido llegar a tiempo. Cuando corre todos sus problemas desaparecen, irradia tanta felicidad que me contagia, por eso no quiero que alcancemos todavía la meta. Pienso participar todos los años con mamá, y con mi propio número, pero antes debo salir de esta piscina en la que se ha convertido su barriga. Si patalear en este líquido es alucinante, sobre tierra firme tiene que ser espectacular.