27 DE DICIEMBRE DE 2026

Suena la señal, el tiempo echa a correr y, como pueden, los participantes lo siguen. Se concentran en llegar junto a él e incluso algún descabellado pretencioso lo intenta adelantar. Muchos caen en el intento de llegar a tiempo y a otros, les pierde la frustración de la incapacidad. Quién no quisiera que el conejo blanco advirtiera de la larga carrera; que alguien les dijera, como a insensatos corredores, que muchos simplemente no llegarían. Pero cual fuere la expresión de desencanto del desgraciado que llega a la meta sin haber sufrido el recorrido.
Mientras observa la carrera de la vida, a un padre se le acerca su hija y, como buen obstáculo que son las preguntas de toda niña, le dice:
-¿Por qué corren? – Se sentó sobre su regazo, en la silla de ruedas.
-No lo saben, pero huyen de la falta de tiempo. – Dijo con melancólica sonrisa.