27 DE DICIEMBRE DE 2026

Viajaban hacia el reencuentro familiar, y Salamanca era parada obligada. La ciudad les recibió con el gélido frio de diciembre, y con un bullicio inesperado. La pancarta sobre sus cabezas indicaba el evento: XXXVIII San Silvestre Salmantina. El asombro se reflejaba en los ojos de Laura y Mateo, sus nietos. Su subconsciente le alentaba a obviar el peso de sus 72 años, alineándose con ellos junto a la multitud. La emoción eclipsaba el frio. Sonó el pistoletazo de salida, y los dos chavales salieron disparados. Pronto se percataron de que el abuelo no iba tan rápido, y frenando la marcha, le esperan. Este, con una sonrisa entrecortada les dice: “No se trata de correr rápido, sino de que lleguemos juntos”. Entre risas y bromas, y apoyándose en los hombros de sus nietos cruzan la meta, demostrando que la verdadera carrera, no es el tiempo, sino los momentos compartidos.