¡PUM! — Pistoletazo de salida.
Una gran masa de dorsales recién colocados, zapatillas bien atadas, y atletas llenos de ilusión avanza por el paseo de San Antonio a trote firme. La corriente de corredores en la que te encuentras es abrumadora, aunque ya en Plaza de España conseguisteis tú y tu grupo crear una distancia del resto del pelotón con la que obtener ese aire tan necesario y fresco para vuestros pulmones. Los animadores del Puente Romano ya consiguen discernir la silueta serpentiforme de tu grupo, aproximándose con brÃo y elegancia, !casi pareciera que estuvieseis surcando el cielo! El cansancio acumulado toma presencia en Carmelitas, sin embargo, vuestro corazón de fuego os impulsa con fuerzas al último sprint. Al alcanzar la meta, os llenáis de alegrÃa, no es para menos pues ya puede el dragón asiático que portabais como disfraz, volver a su eterno sueño.