La mañana es frÃa, llueve con delicadeza y yo me pregunto hasta donde llegará mi voluntad este dÃa. Hoy es la última carrera, emblemática, la que me alzará como uno de los mejores corredores del mundo. Sacrifiqué muchas cosas para vestirme con este honor: abandoné mi paÃs, terminé con mi esposa y entrenaba cada dÃa, olvidándome de un mundo que me televisaba desde todas partes.
No sé si perdà mi esencia en todo lo que dejé atrás, solo sé que ahora llegarÃa más lejos que cualquiera de mi tierra. Veré el orgullo en los ojos de mi vieja, la única que creyó en mÃ.
Los corredores están listos. Dan la señal. Corro como si la muerte intentara alcanzarme, soy quien va delante, dejando atrás todos los dolores de mi alma. La meta me espera, y justo al cruzar, en sincronÃa con los aplausos y los gritos desenfrenados, mi corazón estalla.