27 DE DICIEMBRE DE 2026

El aire helado del Paseo de San Antonio mordía la piel.
—¿Preparada? —preguntó Diego, ajustándose el dorsal.
—Más que nunca —respondió Clara, sonriendo bajo el gorro rojo—. Pero si me adelantas, te quedas sin brindis.
Rieron, y el disparo de salida rompió el murmullo. Corrieron juntos por el Puente Romano, las luces del Tormes temblando bajo sus pies.
—No mires atrás —dijo él.
—Solo si prometes no dejarme atrás tú —replicó ella.
En la Plaza Mayor, el eco de los tambores los envolvía.
—Mira qué bonita está Salamanca —susurró Clara.
—Más tú —contestó Diego, sin aliento.
Cruzaron la meta entre risas y jadeos.
—¿Y ahora? —preguntó ella.
—Ahora empieza otra carrera —dijo él, y la tomó de la mano.