27 DE DICIEMBRE DE 2026

Percibir el bombeo de la sangre en mi pecho y en el cuello; percibirlo cada vez que alzas una de tus piernas, que la postras con energía contra el suelo. Correr y, cada vez que avanzas y avanzas, tomas aire. Los labios abiertos de par en par, el sudor resbalando por la barbilla, el sonido de la respiración clavándose en los oídos. Correr, sentir que tu cuerpo no tiene límites, sentir que, con cada metro que avanzas, estás convirtiéndote en un humano diferente. Más seguro de sí mismo. Más poderoso.
Correr, correr… y correr.