Soy uno más de los 7007 corredores de la San Silvestre Salamantina. Solo pretendo acabar la carrera; algo que este año veo difícil porque la noche fue movidita y no he pegado ojo. He llevado un ritmo demasiado lento durante toda la carrera, escuchando música por los auriculares para animarme. Cuando por fin crucé la línea de meta en el Paseo de San Vicente, después de los 10 Km recorridos, he visto un amplio despliegue policial unos metros más allá. Alguien comenta que se trata de un control en busca de un tipo, captado por las cámaras, que la noche pasada perpetró un atraco en una conocida joyería de la ciudad. Doy media vuelta y esquivo a los últimos corredores que están llegando a la línea de meta, mientras suena por los auriculares la particular voz de Rosendo: «Corre, corre, corre. Que te van a echar el guante…»